(...) Le deja el rubio y el azul la toma,
pez hembra entre los peces:
submarina de cuando en cuando toda,
resulta hermosa siempre (...)
alga del pensaminto se retracta
hasta negar la nuca (...).
Dad cuerda, pescadores, a los ríos (...)
oyendo rosas, allá van los míos.
Viñadora en azul, hace mi mano
la recolección rica de la luna (...).
(...) Y sin embargo al beso lo releva
la rosa (...).
M. Hernández, Perito en Lunas (1933), en Obra Poética Completa, Madrid, Alianza, 1990.








